Por: Karuna Krsna Das
La aparición en el Yatra del Perú, de sus queridas señorías, (las deidades de Radha y Krishna que son adoradas actualmente en el templo de Chosica), fue la culminación de muchos años de esfuerzo, e incontables sacrificios personales llevados a cabo por centenares de valientes y nobles devotos que renunciaron a todo y sacrificaron los sueños de su juventud en pos de un único objetivo: Que el templo de Lima pueda tener sus propias deidades de Radha y Krishna. Desde que ISKCON se fundó en 1966, y particularmente, desde que los primeros centros de prédica de nuestra institución fueron inaugurados en Latinoamérica, alrededor de 1974-1975, fue el deseo de nuestro fundador Acharya A.C. Bhaktivedanta Swami Srila Prabhupada, que cada ciudad y pueblo del mundo, tuviese su propio templo Vaisnava, con sus propias deidades regentes en su interior. De cualquier forma, no se esperaba que la mayoría de estos templos estuvieran consagrados a la adoración de las murtis de Radha y Krishna. Incluso hasta nuestros días, más del 80% de los centros de ISKCON que hay en el mundo, adoran formas de Sri Sri Gaura Nitai (El señor Chaitanya y el señor Nityananda). El señor Caitanya es en realidad la combinación de Radha y Krishna, pero en una faceta de tanta misericordia, que Srila Prabhupada prefirió su instalación en la mayoría de los templos en consideración a la ineptitud y negligencia de los occidentales en algo tan delicado como la atención y adoración de Deidades de Krishna. Aún así, en algunos lugares especiales, se permitió la adoración de Murtis de Radha y Krishna, como en Londres, París y unos pocos templos de Norteamérica. Después de la partida de nuestro fundador Acharya, se instalaron unas pocas deidades más de Radha y Krishna, como en Sao Paulo, Brasil y algunos templos de India, pero en general, se continuó con la misma política de reserva en ese asunto.
En Lima, Perú, el templo fue inaugurado en 1976, y por algún motivo, ya desde los primeros años, los devotos peruanos se sintieron muy motivados a conseguir la autorización del GBC, (el grupo director de ISKCON), para instalar en Lima, Deidades de Radha y Krishna. Aunque ese deseo estaba presente en el corazón de los devotos mayores del Perú, ellos aceptaban con tranquilidad el designio de la voluntad suprema, por que, después de todo, el templo contaba en ese entonces, con hermosas murtis doradas de Sri Sri Gaura Nitai (actualmente visibles a los pies de sus similares de Mármol, en el templo de Chosica).
Por el año de 1982, Daru Krishna Prabhú, presidente del templo de Lima, viajó con algunos devotos al festival de Gaura Purnima, en Mayapur, India, y fue en esa oportunidad que unos devotos le ofrecieron en venta, unas hermosas deidades de mármol de Radha y Krishna. Los devotos Peruanos quedaron embelesados al contemplarlas, y por un breve momento, pensaron en adquirirlas de cualquier forma y a cualquier costo, pero tras un momento de calma y de reflexión, se dieron cuenta que el precio estaba fuera del presupuesto de gastos que habían calculado para ese viaje, de modo que con gran dolor tuvieron que declinar la oferta. Unas semanas después, y ya de regreso hacia el Perú, Prabhú Daru Krishna volvió a encontrarse con esos devotos, en Norteamérica, quienes le dijeron que increíblemente no habían podido venderlas en India durante el festival, y volvieron a ofrecerle las deidades, dándole un momento para que lo pensara bien. Y fue durante ese momento, que llegó a manos de Prabhú Daru Krishna, una carta de un devoto chileno llamado Gaura Ray, que realizó servicio devocional en el templo de Lima, y en esa carta, este devoto le comunicaba que había recibido una pequeña herencia, en efectivo, y él, prefería entregar ese dinero al templo. La sorpresa fue grande al constatar que la cantidad de dinero que Gaura Ray estaba enviando, era exactamente igual al precio que se pedía por las deidades. Prabhú Daru Krishna interpretó todos estos acontecimientos como un mensaje de Krishna, que definitivamente deseaba viajar con Radharani al Perú, y es así que en el año de 1982, Radha y Krishna llegaron al Perú por primera vez.
Pero una cosa fue llegar al Perú por una extraordinaria manifestación de misericordia, y otra muy diferente sería conseguir la autorización del GBC para que esas deidades pudiesen ser instaladas oficialmente, y así ser adoradas por los devotos del Perú.
Por esos años, el único Guru y GBC del Perú era Jayapataka Swami Maharaja, el cuál, aunque comprendía el deseo intenso que sentían los devotos de Lima para adorar a sus propias deidades de Radha y Krishna, aun así, él era de la opinión que los devotos Peruanos se encontraban aún inmaduros para ese nivel de adoración tan ritualístico y en donde las ofensas y negligencias en el Archana (servicio de Adoración), traerían reacciones Kármicas muy graves para todo el templo. La segunda Objeción del GBC, estaba en conexión con el local del templo, el cuál se encontraba en el segundo piso de una vieja casona del centro de Lima, a 2 cuadras de la plaza de Armas. Aunque el templo ubicado en el Jirón Junín 415, será recordado por siempre como un templo “Sankirtanero”, en donde se formaron muy buenos devotos, se distribuyó Gratuitamente Maha-Prasadam de excelente calidad al público, y sobre todo, se organizaron fiestas de domingo tan devocionales, con Kirtans interminables que duraban horas de horas, aún así, ese local se percibía como inadecuado, por que estaba muy cerca de la Lima cuadrada, en una época en que empezaba un lento período de decadencia en todas esas calles, que dejaban de ser importantes para convertirse en tugurios. Era entonces común, que ingresaran al templo, orates, enajenados mentales y ladrones descarados, junto con estudiantes universitarios e intelectuales. Por todo eso, Jayapataka Swami exigió a los líderes de Lima, que encontraran un lugar más armonioso y mejor ubicado, si es que ellos pretendían adorar a Radha y Krishna.
Alguien sugirió una casa en el distrito de Barranco, la cual, era espaciosa, tenía el aspecto de una embajada, con jardines interiores y exteriores, la casa era algo antigua (pero no tanto como la del Jirón Junín), pero estaba muy bien conservada, tenía 2 pisos y azotea, una gran sala en el primer piso (apta para convertirse en la sala del templo), y sobre todo, estaba en Barranco, el distrito de los artistas, poetas e intelectuales. Todas esas razones pesaron en la mente de los líderes del templo para decidirse por ese lugar, y es así que los devotos se trasladaron a ese nuevo templo a inicios de 1984. Durante esos 2 años, las deidades estuvieron guardadas en una caja de madera, y los devotos se concentraron todo el año de 1984 en mejorar sus conciencias, y en dar a su nuevo local, la atmósfera adecuada. El año de 1985, empezó con muchas expectativas para todos los devotos, y es que por fin se tenía la confianza que el GBC aprobaría la instalación oficial de las Deidades de Radha y Krishna. Muchos obstáculos tuvieron que ser vencidos para trasladarse al local de Barranco, en realidad, los últimos meses en el jirón Junín, fueron difíciles y tensos. Un bando independiente de devotos, se había rebelado contra la autoridad oficial, y en el ambiente se respiraba división y rencor. Pero ya todo eso había quedado atrás, y la llegada de Jayapataka Swami era esperada con ansiedad para Mayo de ese año. Jayapataka Swami llegó, pero lo primero que hizo fue revisar personalmente la limpieza de la cocina del templo, para constatar el grado de aptitud Brahmínica que tenían los devotos del templo de Lima. En su revisión, encontró algunas pequeñas suciedades debajo de la cocina y en otras partes, e inmediatamente Maharaja estalló en furia incontrolable, nunca antes vista en él; los devotos sintieron como si la encarnación Nrisimha del señor se hubiera manifestado en el templo. Los Brahmacharis (monjes Hare Krishna) se encerraron en sus cuartos, presas del pánico, las madres estaban todas en la azotea, y los líderes del templo de Lima y de otros templos del Perú (varios de ellos discípulos de Prabhupada), sencillamente no entendían por que Maharaja armaba tanto escándalo por lo que parecía ser un descuido insignificante. Para que ellos entendieran mejor, Maharaja los obligó a trapear y barrer el templo, y al final, él mismo trapeó y baldeó la cocina de Krishna.
¿Por qué actuó Maharaja de esa manera?, ¿Fue tan grave la ofensa?. Maharaja quiso que todo el templo entendiera la enorme responsabilidad de adorar a Radha y Krishna, y que ellos se dieran cuenta que el estándar de limpieza, pureza, puntualidad, eficiencia, que hasta ahora habían desarrollado, definitivamente tenía que incrementarse. De cualquier forma, quedó claro que en esa oportunidad no se instalarían las Deidades, y los devotos ya se estaban resignando a la idea que nunca verían las bellas formas de Radha y Krishna en el altar del templo de Lima.
Pero Krishna es misericordioso, y en consideración a tantos esfuerzos y sinceros deseos por servirle, en los corazones de los devotos Peruanos, las bellas Murtis de Radha y Krishna fueron finalmente instaladas en octubre de 1985, y recibieron el nombre de “Sri Sri Radha Madana Vihari”. Jayapataka Swami Maharaja dirigió personalmente la ceremonia, y los
2 sacerdotes que realizaron el
ritual, fueron Praladhananda Swami Maharaja y Prabhú Jagajivana. La ceremonia empezó a las 10 de la noche y duró hasta las 3 de la madrugada, con un Kirtan maravilloso al final, y es que para todos los devotos que tuvimos la enorme misericordia de estar en ese momento, ese fue el instante en que se hizo realidad un viejo sueño, por fin nuestras largamente esperadas “Deidades Soñadas” Se manifestaban ante nuestros ojos, y se iban a quedar para siempre, para ser adoradas en el Perú.
Esta historia continuará…